De terroristas y criminales

A 25 años del atentado terrorista en contra del vuelo 901 de Alas Chiricanas, Panamá continúa sin tomar medidas concretas en contra de los presuntos responsables de este acto de terror.  En el año 2018, el entonces Presidente de la República, Juan Carlos Varela, anunció, en base a información compartida por Israel, que este incidente no había sido un accidente, sino un atentado del grupo Hezbollah. Esta no ha sido la última interacción de nuestro país con esta entidad por lo que se hace necesario analizar su historia y evaluar medidas adicionales en su contra.

Hezbollah (el partido de Dios) es un partido político y grupo militante islamista chií con base en el Líbano; cuenta con una rama paramilitar (Consejo del Jihad) y una política (Bloque Lealtad a la Resistencia).  Este grupo, establecido oficialmente en 1985, define en su manifiesto como uno de sus objetivos principales, la expulsión de los americanos, los franceses y sus aliados del Líbano de forma definitiva, así como poner fin a cualquier entidad colonialista en territorio libanés.

Desde el fin del Califato Otomano (1922), el mandato francés (1923-1943) y la creación del Estado del Líbano (1943), el sistema político libanés funciona como una democracia parlamentaria con un marco confesional. Dicho sistema sobrevivió un conflicto armado interno (1975-1990) y la ocupación siria (1976-2005) e israelí (1982-2000). De conformidad con este sistema, los cargos principales son repartidos entre las distintas comunidades religiosas; el presidente siempre será cristiano maronita, el Primer Ministro, musulmán suní, y el portavoz del parlamento, musulmán chií. En la actualidad, Hezbollah controla 12 de 128 asientos en el Parlamento del Líbano y 2 de 30 Ministerios del Gabinete.

Hezbollah llevó a cabo campañas de guerrilla en el sur del Líbano y participó en la Guerra del Líbano (2006) ambas contra Israel. Igualmente, organizó un grupo de voluntarios para combatir en favor de los bosnios en la Guerra de Bosnia. Actualmente, participan en la guerra civil siria en favor de la facción de Assad y es considerado por muchos Estados como un proxi de Irán.  Por su participación en múltiples atentados terroristas, incluyendo el asesinato del ex primer ministro del Líbano, Rafic Hariri, una porción importante de la comunidad internacional, incluyendo los Estados Unidos, Israel, Canadá, Argentina, Reino Unido, Países Bajos y Australia, y organizaciones internacionales como la Unión Europea y la Liga Árabe, han calificado a este grupo como una organización terrorista.

La decisión argentina de calificar a Hezbollah como grupo terrorista se produjo al conmemorarse el vigésimo quinto aniversario del atentado con coche bomba en contra del AMIA, la sede de la mutual judía en Buenos Aires. Dicho ataque, realizado un día antes (18 de julio de 1994) del atentado contra el vuelo 901 de Alas Chiricanas, también es atribuido a Hezbollah. Argentina demoró 25 años en tomar esta decisión debido a su apego al listado elaborado por las Naciones Unidas, el cual no incluye a Hezbollah. La decisión se tomó por medio de un decreto firmado por el Presidente Macri, el cual crea un registro o listado de organizaciones, y autoriza el congelamiento administrativo de los activos de las entidades incorporadas al registro o listado, a través de la Unidad de Información Financiera (UIF).

Panamá posee un listado similar al de Argentina en materia de sanciones financieras dirigidas al terrorismo, financiamiento del terrorismo y la proliferación de armas de destrucción masiva, la cual permite a la Unidad de Análisis Financiero (UAF) – el equivalente de UIF – realizar el congelamiento preventivo de activos. Hasta el momento, las seis listas publicadas en el sitio web de la UAF se han limitado a mencionar personas naturales con vínculos a otros grupos.

En el año 2017, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos anunció el arresto del estadounidense Sammer el Debek por apoyar a la organización terrorista y recibir entrenamiento de Hezbollah.  En particular, habría realizado misiones en Panamá para localizar las Embajadas de Israel y Estados Unidos, y para evaluar las vulnerabilidades del Canal de Panamá y de los barcos de transitan por este. A parte de los pronunciamientos de la Secretaría de Comunicación del Estado y de la Autoridad del Canal de Panamá, no se conocieron medidas adicionales por parte del Estado panameño.

Tal como lo ejemplifica el caso el Debek, la organización Hezbollah no solo ha atentado contra la vida e integridad de nuestra población civil, sino que también representa una amenaza asimétrica contra nuestros activos más importantes y aliados estratégicos. La incorporación de esta y otras entidades tales como Al-Qaeda, ISIL, Boko Haram y Al-Shabaab a nuestra lista nacional, permitiría a las autoridades panameñas prevenir su financiamiento y limitar sus operaciones en nuestro país. La lista nacional existe, solo es necesario un acto de balance jurídico y estratégico, e incluir aquellas entidades que a nuestro juicio amenacen la paz y seguridad de Panamá.

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