La Política Halcón y el Multilateralismo

Recientemente, el Gobierno Nacional anunció una nueva estrategia en su política exterior denominada “Política Halcón” cuyo propósito es generar un acercamiento entre la República de Panamá y regiones con las que tradicionalmente no ha contado con lazos tan estrechos. Esta política busca el fortalecimiento de nuestras relaciones con países del Medio Oriente, el Sudeste Asiático, India y África. Es importante aplaudir la decisión del Órgano Ejecutivo pues representa una importante iniciativa tendiente a retomar un rol más activo en el plano internacional. Sin embargo, la falta de información en cuanto a su contenido y ejecución hace necesario realizar ciertos señalamientos.

La “Política Halcón” tiene entre sus ejes de trabajo “la promoción del diálogo, el intercambio comercial, la potenciación de la conectividad país, intercambio de buenas prácticas en temas de cooperación, y el posicionamiento de Panamá como destino favorito de turistas”. Igualmente, según la Cancillería panameña esta política busca profundizar en retos como la lucha contra el terrorismo, el incremento de flujo de migrantes, entre otros.

El Gobierno Nacional anunció que Emiratos Árabes Unidos (EAU) será el país que servirá de plataforma para la implementación de la “Política Halcón” por su conectividad con las regiones involucradas. De igual forma, se informó que Jordania jugará un papel en la ejecución de los ejes estratégicos de esta política por su rol en la promoción de la tolerancia, el diálogo y la paz. Es preciso señalar que EAU y Jordania tienen posiciones opuestas en temas como la guerra civil en Libia.

Es importante resaltar el rol significativo que pueden tener organismos regionales en la ejecución de una política que abarca múltiples regiones. Un estudio de Andrea Ó Súilleabháin publicado por el International Peace Institute (mayo de 2014) enfatiza en la importancia que tienen las misiones diplomáticas ante las Naciones Unidas para los Estados “pequeños”. Estas misiones permiten la ejecución de una diplomacia ágil, eficiente y representativa en cuanto a su inversión, además contribuyen a la priorización de los objetivos planteados, y a una cooperación interestatal más amplia.

Este modelo de diplomacia puede ser replicado para las regiones en las que Panamá desea potenciar sus relaciones, a saber: Medio Oriente, el Sudeste Asiático y África. El mecanismo es sencillo, las plataformas de implementación deben encontrarse en los Estados sede de los siguientes organismos multilaterales de carácter regional: la Liga Árabe (con sede en el Cairo, Egipto), la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN por sus siglas en inglés, con sede en Jakarta, Indonesia) y la Unión Africana (con sede en Addis Ababa, Etiopía). El establecimiento de las denominadas misiones de observación permitiría a Panamá acceso directo con 22 Estados árabes, 10 del sudeste de Asia, y 55 de África. Actualmente, Panamá cuenta con misiones diplomáticas en Egipto e Indonesia, por lo cual sería necesario únicamente aplicar al estatus de Estado observador en la Liga Árabe y ASEAN, y luego establecer la concurrencia de nuestras embajadas ante estos organismos. El establecimiento de una Embajada en Etiopía permitiría promover nuestras relaciones con otros países de África, así como reactivar nuestra participación en la Unión Africana (Panamá ya está acreditada según información de la Unión Africana de 2014).

Una política exterior integral necesita de un plan concreto, que establezca objetivos ampliamente descritos y valore la optimización de los recursos existentes. Además, debe contar con metas específicas e indicadores precisos que permitan evaluar su ejecución y resultados obtenidos. Igualmente, es indispensable que estas políticas sean comunicadas a la ciudadanía y de manera clara. Tradicionalmente, Estados pequeños como Panamá tienden a sobresalir en el ámbito de la diplomacia multilateral. Consecuentemente, nuestro país, a través de un enfoque estratégico, redireccionando sus esfuerzos y recursos, construyendo alianzas y reclutando a Estados con estrategias similares, puede implementar en el escenario mundial una política exterior ambiciosa basada en grandes ideas, priorizando en valores, la cooperación internacional y el imperio de la ley.

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