Los desafíos de la política exterior de Laurentino Cortizo

Las elecciones del pasado domingo 5 de mayo, en donde resultó vencedor Laurentino Cortizo y su nómina “Uniendo Fuerzas”, me han motivado a analizar el énfasis que el Presidente electo le da a la política exterior en su plan de gobierno. Este análisis toma en cuenta que la política exterior y las relaciones internacionales jugaron un rol casi inexistente dentro de la contienda electoral.  En el caso del Presidente electo Cortizo, su “Plan de Acción” de 121 páginas le dedica 3 páginas a la política exterior bajo el título “relaciones internacionales”. En particular, se habla de “una política exterior que proteja los intereses nacionales y se convierta en una herramienta de desarrollo económico y social” que, por sus características, parece más una política de comercio exterior.

La sección “relaciones internacionales” enfatiza en la inversión local y extranjera, en el desarrollo de una estrategia comercial, en la identificación de mercados y en la defensa de nuestra economía nacional. Como tareas principales, se plantea la recuperación del prestigio de Panamá a nivel internacional en cuanto a la transparencia de nuestro sistema financiero y su muy necesaria defensa mediante el desarrollo de una estrategia para el manejo de nuestra relación con organismos internacionales.

Por otra parte, se propone reforzar y trasladar la Agencia para la Atracción de Inversiones y Promoción de Exportaciones (PROINVEX) a la Cancillería y renombrarla PROPANAMÁ. Este traslado otorgaría a la Cancillería funciones que tradicionalmente han correspondido al Ministerio de Comercio e Industrias. Esto equivaldría, por ejemplo, en los Estados Unidos de América, trasladar the International Trade Administration del Departamento de Comercio al Departamento de Estado, o en la República Popular China, trasladar la Agencia de Promoción de Inversiones de China del Ministerio de Comercio al Ministerio de Relaciones Exteriores. La comunicación interministerial es fundamental, pero también lo es la clara definición de funciones. La política exterior requiere de un enfoque multidimensional que vaya más allá del comercio exterior.

La diplomacia trata de hacer realidad en cada país u organización internacional, las acciones de nuestra política exterior. Es por ello que la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas equipara el fomento y el desarrollo de las relaciones económicas con las culturales y científicas. Entendiéndose la política exterior como el conjunto de acciones del Estado en la arena internacional destinadas a servir los intereses nacionales, se puede argumentar que, en estos momentos, el planteamiento de la política exterior del Presidente electo Cortizo, se enfoca de forma casi exclusiva en comercio exterior.  En un mundo globalizado y para un país como Panamá, el enfoque mercantilista es necesario, pero no debe ser exclusivo. El interés nacional manifestado en nuestra política exterior debe ir más allá e incorporar la cultura, la seguridad, los derechos humanos y el medio ambiente. Los pilares de nuestra política exterior deben incluir la neutralidad, la solución pacífica de las controversias y el mantenimiento de la paz y seguridad internacionales, la protección de los derechos humanos y el imperio de la ley internacional.

La tarea propuesta de “Fortalecer la Carrera Diplomática” es encomiable, entendiéndola como una continuación del proceso de profesionalización, especialización y actualización del servicio exterior panameño de forma integral y multidisciplinaria, ampliamente promovido por la actual Canciller. Igualmente, es importante que se continúe nuestra participación en la Agenda Global 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Por último, el rápido desarrollo de los acontecimientos a nivel internacional obliga a la nueva administración a definir su postura oficial en cuanto a diversos temas como la situación en Venezuela y Nicaragua, nuestra relación con las superpotencias (EE.UU. y China) y nuestros vecinos (aranceles de Colombia), los proyectos de integración regionales y subregionales, nuestra participación en coaliciones internacionales (Daesh), los derechos humanos y el cambio climático.

Los Estados “pequeños” que obtienen grandes éxitos en la esfera internacional tienden a focalizar sus esfuerzos en un proyecto insignia de política exterior. Este ha sido el caso de Liechtenstein con la Corte Penal Internacional, Costa Rica con el Tratado para la Prohibición de las Armas Nucleares, las Islas Marshall con el Acuerdo de París sobre cambio climático y lo fue el de Panamá con los Tratados Torrijos-Carter. Sin embargo, su continuación natural, como lo era la adhesión de todos los Estados miembros de Naciones Unidas al Protocolo de Neutralidad del Canal de Panamá, nunca se concretó. En muchos de sus discursos el hoy Presidente electo habló de una lucha frontal contra la corrupción. Ante la coyuntura latinoamericana y el escándalo Odebrecht, a lo mejor es esta lucha y el desarrollo de normativas e instituciones que busquen tanto a nivel nacional como internacional acabar con la impunidad y la corrupción, aquel gran proyecto que necesita la política exterior panameña.

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